Según el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), las alergias son una reacción anormal del sistema inmunitario a cosas que típicamente son inofensivas para la mayoría de las personas. Cuando se es alérgico, el sistema inmune percibe equivocadamente que una sustancia inofensiva es nociva para ti. ¿Pero por qué reaccionamos de esta manera exagerada ante el inofensivo mundo exterior?

muchacha mujer triste depresión estrésLa medicina psicosomática se ha dedicado a estudiar la personalidad, temores, aversiones y otras características emocionales y mentales de las personas con diversos padecimientos, entre ellos las alergias, y han llegado a algunas conclusiones que nos llevan a la reflexión.

Según los médicos alemanes Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, autores del libro “La enfermedad como camino”,  los síntomas son partes de un aspecto oculto de nuestra personalidad que se manifiesta en el cuerpo.

El síntoma, pensado de este modo, es integrador; nos enfrenta con cierta realidad que no queremos ver.  Lo que negamos en nosotros mismos  se nos presenta una y otra vez de diversos modos; a través de síntomas somáticos relacionados.

En el caso de las alergias, sabemos que el organismo tiene un complejo sistema de defensa para garantizar su supervivencia. Las células del sistema inmune, cual soldados,  defienden al organismo ante los ataques de agentes externos nocivos. En las personas alérgicas, este sistema reacciona de manera desproporcionada. El sistema de defensa de la persona alérgica tiene una larga lista de enemigos, que va aumentando con el tiempo y que no representan ningún peligro real. Es así como el organismo entra en guerra contra cosas inofensivas como el polen de las flores, el pelo de los animales, el polvo, e incluso una gran cantidad de alimentos, restringiendo cada vez más el número de cosas con las que la persona alérgica puede entrar en contacto, aislándolo del mundo exterior.

Si se utilizan elementos de la guerra como analogía para hablar de los mecanismos de defensa, es porque la persona alérgica presenta agresividad subyacente.

No existe ninguna evidencia biológica para considerar al polen como nocivo para el ser humano. ¿Entonces por qué entablar combate contra una sustancia inocua? ¿Cómo se origina este error del sistema inmunológico? Dethlefsen y Dahlke afirman que “la alergia es expresión de una actitud defensiva y agresiva que ha sido reprimida y es obligada a pasar al cuerpo. La persona alérgica tiene problemas de agresividad que, en la mayoría de los casos, no reconoce y, por lo tanto, no puede asumir”. La agresividad que se ve impedida de asomar en la conciencia termina expresándose en la alergia. Y la agresión se halla íntimamente ligada al miedo. Generalmente se ataca aquello a lo cual se teme”.

Dethlefsen y Dahlke analizan los alergenos más comunes y establecen algunas analogías. Uno de los principales alergenos es el pelo de los animales domésticos (principalmente de los gatos). “Al pelo de los gatos (y a cualquier pelo) suelen asociarse las caricias y los arrumacos, de este modo, se puede presentar un miedo no reconocido a la cercanía, intimidad y amor”.

polen alergia flores pastoEl polen de las flores también puede ser tomado como símbolo de la fertilidad y la procreación. Estos elementos actuando como alergenos parecerían revelar la ansiedad que producen ciertos temas como el amor, la sexualidad y la procreación.

De modo similar, el polvo (otro alergeno frecuente) y la suciedad son fácilmente asociables con elementos negativos. El lenguaje cotidiano es revelador, con expresiones como “sacar los trapitos sucios”, en la asociación que se suele hacer entre la mugre y los aspectos rechazados de nuestra personalidad.

Según este enfoque, el alérgico únicamente podrá curarse “cuando aprenda a enfrentar concientemente todo aquello que evita y rechaza, y asimilarlo en su conciencia”. La solución, entonces, consiste en atender el miedo oculto en la personalidad.

Estos son los tipos de alergia más comunes y su significado psicológico:

Erupción cutánea, problemas de contacto, roce y relación. Estrés nervioso, miedo.

Psoriasis, la piel se vuelve como una coraza, uno se defiende protegiéndose. Detrás de toda defensa hay miedo a ser heridos. Cuanto más robusta la coraza, más sensibilidad y más miedo escondidos.

Prurito, irritación, ardor, por temas de sexualidad y agresividad.

Alergias respiratorias, mediante la respiración todos estamos en contacto, respirando el mismo aire. Por muy deseosos que estemos de encerrarnos en nosotros mismos, la respiración nos obliga a mantener la unión con los demás. Los pulmones representan la capacidad de comprender e inspirar la vida. Son el contacto, la relación y la comunicación con el entorno.

Asma, problemas de contacto, roce y relación. Miedo.

Alergias alimentarias, rechazo de nutrirnos del medio que nos rodea. Incapacidad para incorporar las bondades del exterior a nuestra propia vida.

Recordemos que somos seres holísticos, por lo que la salud involucra las áreas física, mental y emocional. Si sufres alguna alergia, reflexiona sobre los temores más ocultos en tu vida y enfréntalos. Puedes hacerlo solo o con la ayuda de un especialista, lo importante es el autoconocimiento.

 

 

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