Secreción nasal, resfriados constantes, gripes recurrentes, diarreas o infecciones gastrointestinales. La mayoría de los padres piensan que estas condiciones son parte del curso natural de los niños que empiezan la guardería o la escuela, pero tu hijo no tiene que pasar por esto.

Tener un buen sistema inmune no es sólo cuestión de genética. No se trata de aceptar que tenemos un “hijo enfermizo”, sino de tomar medidas para aumentar sus defensas, acelerar su curación y brindarle más bienestar.  Aquí te damos algunas recomendaciones:


1. Todo comienza con una dieta adecuada
El sistema inmune de los niños puede verse bombardeado con intolerancias alimentarias, aditivos, conservadores artificiales y exceso de azúcar. Cuando un niño tiene una alergia alimentaria su digestión sufre y existe una inflamación generalizada, así que todas las armas de defensa están enfocadas en atacar al alérgeno en lugar de pelear contra virus y bacterias. Cuando los aditivos y conservadores de alimentos son algo regular en la dieta, las células de defensa no se reproducen adecuadamente y el sistema inmune se debilita. Se ha demostrado que el azúcar en exceso suprime al sistema inmune y provoca inflamación.

Para proteger el sistema inmune de los niños es necesario limitar la ingesta de alimentos procesados que contienen cientos de aditivos, muchos gramos de azúcar y una gran cantidad de alérgenos. Los vegetales crudos y las frutas son una excelente opción, están llenos de antioxidantes que reducen la inflamación y vitaminas que fortalecen la respuesta inmunitaria. Las nueces y semillas llenas de aceites Omegas reducen la aparición de alergias respiratorias y cutáneas (siempre y cuando el niño no sea alérgico a ellas). La hidratación es también muy importante. Dale agua natural y evita refrescos y bebidas endulzadas llenas de azúcar y colorantes artificiales.

2. Mantén saludable su microbiota
La microbiota son bacterias que protegen el tracto gastrointestinal, nos ayudan en la digestión, en la eliminación de toxinas y crean una barrera contra bacterias y virus patógenos. Cuando ocurre un desbalance entre la cantidad de bacterias buenas y malas, aumentan las infecciones gastrointestinales. Los antibióticos farmacológicos alteran severamente este balance. Por otro lado, el yogurt natural (yogurt de búlgaros) es un magnífico aliado para brindar al intestino las bacterias buenas que necesita, y acompañado de fruta hace un magnífico refrigerio.

3. Ayúdalos a calmar su estrés y ansiedad
En el agitado mundo de hoy los padres se encuentran estresados, los niños tienen una agenda repleta de actividades y todos sufren las consecuencias. El cuerpo de los niños responde al estrés igual que los adultos: sus niveles de cortisol y adrenalina se elevan. Cuando las hormonas del estrés están en niveles altos de manera sostenida, la respuesta del sistema inmune se ve disminuida. Es importante que los niños tengan una cantidad adecuada de tiempo libre para jugar y ejercitar su creatividad así como tiempo para descansar. Sus pequeños cuerpos queman una gran cantidad de energía por el rápido crecimiento, así que necesitan descanso para mantener el sistema inmune en funcionamiento. Si notas que tu pequeño está padeciendo estrés o tiene problemas para dormir te recomendamos Rescate® Infantil, fórmula natural de Flores de Bach.

4. Asegúrate de que estén durmiendo lo suficiente
La mayoría de los niños no duerme lo suficiente. Dependiendo de la edad, los niños necesitan entre 10 y 14 horas de sueño al día. Pero este sueño debe ser de calidad. Para una secreción adecuada de melatonina, la hormona del sueño, los niños necesitan dormir en un lugar oscuro sin ninguna luz, por tenue que pueda ser, y en silencio, sin ningún aparato eléctrico encendido, sobre todo sin televisión. El sistema inmune, tanto de niños como de padres, se regenera durante el sueño, así como todo el daño que ocurre a las células durante el día.

5. Recuerda que la fiebre ayuda a combatir las infecciones
Aunque muchos padres entran en pánico al primer indicio de elevación de la temperatura, la fiebre es sólo un signo de una enfermedad, no la enfermedad en sí misma. La fiebre es la respuesta del cuerpo de tu hijo en respuesta a la infección y sin ella su organismo no sería efectivo para combatir la enfermedad. Recuerda, es importante estar atento, para cuando se presente una fiebre mayor de 38.5ºC acudir inmediatamente a tu médico.

6. Asegúrate de que reciban todos los nutrientes
Los mejores suplementos para potenciar el sistema inmune son la vitamina D y el Zinc. La Echinacea ayuda a disminuir la aparición de resfriados. Para las alergias el Omega III y la vitamina C hacen maravillas. Para una suplementación dirigida especialmente a los pequeños te recomendamos Liqui-Vite, un excelente complemento con la cantidad y combinación exacta de vitaminas y minerales para los niños.

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