Dos prácticas naturales para tratar la menorragia

Se considera que una cantidad saludable de sangrado menstrual oscila alrededor de los 120 mililitros por periodo. Cuando el sangrado excede esta cantidad y se tiene por más de siete días, se puede decir que hay menorragia, que es un exceso en el sangrado menstrual. Usualmente, este sangrado es rojo y muy líquido o está algo decolorado. Es muy importante tratarlo pues, a largo plazo, se pueden presentar otras complicaciones entre las que se encuentra la anemia.

En la medicina natural se considera que la menorragia es un padecimiento de calor, es decir, que tiene que ver con que el útero está demasiado caliente y, ante esto, el útero fabrica mayor cantidad de endometrio para intentar bajar el calor. Cuando se habla de una menorragia por intoxicación, usualmente se presenta en mujeres que usan toallas desechables y tampones, pues estos contienen una importante cantidad de disruptores hormonales o endocrinos, que son sustancias químicas, ajenas al cuerpo humano, capaces de alterar el equilibrio hormonal del organismo. Es decir, estas sustancias son capaces de entorpecer algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas, o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual. En el caso de la menorragia, los disruptores endocrinos alteran el ciclo Estrógeno-Progesterona, y la consecuencia es que se genere mucho más endometrio, por lo que hay mucho más sangrado. Además, existen otros motivos por los cuales se puede producir este sangrado excesivo, como que haya algún otro padecimiento más serio. Por esto, es muy importante consultar a tu médico para determinar el origen de tu padecimiento y las opciones de tratamiento.

Lo primero que habría que hacer en caso de menorragia es dejar de usar toallas desechables y/o tampones, para asegurarte de que no estás intoxicando más tu vagina y útero. Puedes optar por otras opciones más saludables como las toallas de tela o la copa menstrual.

A continuación te presentamos dos opciones naturales para tratar la menorragia relacionada con el exceso de calor en el útero.

Baños de asiento

Debes sentarte en una tina con agua a temperatura ambiente, que te llegue a la mitad de la cadera e ir agregando hielo poco a poco. El agua debe alcanzar una temperatura tan fría como seas capaz de soportar. Una vez que hayas terminado de agregar el hielo, es necesario permanecer ahí mínimo 20 minutos. Los baños deben realizarse mínimo tres veces a la semana y máximo todos los días -si te es posible-.  Se debe suspender una vez que llega la menstruación y hasta que se haya terminado. Deberás observar tu flujo menstrual y hacer anotaciones sobre la cantidad, color, consistencia y olor, para que puedas ir comparando los datos de varios periodos. En tres meses deberías poder observar una diferencia significativa.

Baños derivativos

Esta es otra opción en la que preparas cinco litros de agua fría -lo más fría que puedas soportar-. Te acuestas en la regadera y vas echándote el agua sobre los genitales con un vasito. Debes hacerlo del pubis hacia abajo. Que entre lo más posible el agua a tu área genital, sin necesidad de que uses algo más que el vasito. El contacto con el agua genera un ligero shock térmico que induce la vasodilatación, lo que hace que la sangre de la zona pélvica recircule y se movilicen las toxinas para expulsarse. La frecuencia recomendada es igual que para los baños de asiento y se debe llevar el mismo monitoreo.

Además, los periodos en exceso abundantes pueden estar acompañados con síntomas desagradables como el dolor, para lo que te recomendamos probar nuestra fórmula homeopática https://www.facebook.com/casabiohomed/app/689942954354946/

Fuente

Pérez, P. (2015). Manual de Ginecología Natural. Ginecosofía.

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