La felicidad significa, literalmente, fecundidad (del latín felix, fértil, fecundo). Es producir en abundancia, florecer, dar fruto. Así que, desde este punto de vista, ¿eres feliz?, ¿está floreciendo tu vida?, ¿estás contento con los frutos de tu esfuerzo? La felicidad no es una sola cosa, sino una serie de elementos que comprenden las emociones, las relaciones sociales, la satisfacción laboral y el cumplimiento de metas personales; se refiere a cómo evaluamos nuestra vida y qué tan satisfechos estamos con ella, así como sentir que nuestra vida tiene propósito y vale la pena ser vivida. Por años los científicos han tratado de encontrar el secreto de la felicidad y aunque no hay una sola respuesta, sí han encontrado una serie de patrones que las personas más felices comparten:

1. Ayudan a  los demás. Ofrecer ayuda a los demás activa los centros cerebrales asociados a la generosidad, lo cuál aumenta nuestra sensación de energía y bienestar. También le da sentido a nuestras acciones y nos proporciona un significado de vida. Ser amables y ayudar a los demás es contagioso. Un cambio en tu actitud puede contagiar a otros y pronto modificar un ambiente social áspero en uno compasivo y generoso.

2. Establecen relaciones sociales sólidas. Las personas que tienen relaciones sociales y familiares fuertes son más felices, sanas y viven más. Las relaciones dan sentido a nuestras vidas, aportan el amor, compañía y seguridad que necesitamos como seres humanos y aumentan nuestra autoestima.

3. Hacen ejercicio. La actividad física en forma de ejercicio estimula la producción de endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. El ejercicio mejora el estado de ánimo de forma inmediata y diversos estudios científicos han encontrado que es clave para superar la depresión.

4. Son conscientes del mundo a su alrededor. Significa estar en el aquí y el ahora. Experimentar plenamente de manera consciente, intencional y sin juzgar. Observar con tus cinco sentidos. Sentir el viento, su velocidad y temperatura, lo aromas que arrastra, el movimiento de tu cabello cuando pasa por ti.  Al caminar al trabajo, ver a los niños jugar, sentir su alegría, escuchar sus risas. Al comer, disfrutar cada bocado con todos tus sentidos. Experimentar la vida al máximo te hará mucho más consciente de las bendiciones y placeres diarios que tiene por ofrecer.

aprender mujer uñas leer manos 5. Aprenden cosas nuevas. Aprender algo nuevo estimula nuestro cerebro, nos expone a nuevas ideas y a nuevas personas, mantiene nuestra mente ocupada y aumenta nuestra sensación de logro. Además crea nuevas conexiones cerebrales y mantiene nuestro cerebro joven.

6. Tienen metas. Las metas y objetivos en la vida dan claridad sobre el futuro, nos permiten hacer un plan de viaje y alcanzarlas refuerza nuestra capacidad para hacer realidad nuestros sueños y nos brindan la sensación de éxito y aportan un propósito a nuestras vidas. Las metas deben ser realistas y alcanzables, con cierto grado de dificultad para motivarnos pero no tan complicadas como para resultar imposibles.

7. Son resilientes. La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y superarla sin dejar que nos hunda o dañe. Tarde o temprano la vida nos va a enfrentar con obstáculos: la pérdida del trabajo, un accidente o enfermedad, la pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación… la vida está plagada de momentos difíciles, sin embargo, aunque no podemos evitar que sucedan, sí podemos decidir cómo vamos a actuar ante esos reveses. La resiliencia  se puede aprender y significa aceptar la realidad y actuar ante ella de forma positiva.

8. Practican la autoaceptación. Centrarse siempre en los defectos, menospreciarse y no valorarse lo suficiente son puntos claves para la infelicidad. Criticar y menospreciar a otros es también un caldo de cultivo para la infelicidad. Por eso aprender a aceptarnos y ser amables con nosotros mismos, incluso cuando cometemos errores, aumenta nuestro bienestar, satisfacción y resiliencia. También nos ayuda a aceptar a los demás tal y como son.

9. Encuentran un significado. Las personas cuyas vidas tienen un significado o un propósito son más felices y tienen una mayor sensación de control. Además experimentan menos ansiedad, estrés y depresión. Cada persona encuentra significado y propósito de un modo diferente. Algunos lo encuentran en un trabajo vocacional, otros en la maternidad o paternidad, otros en las creencias religiosas, etc. Lo que todos tienen en común es que les aporta una sensación de pertenencia a algo más grande que ellos mismos y les ayuda a responder a la pregunta de por qué estamos aquí o qué sentido tienen nuestras vidas. Ofrece también una guía sobre cómo vivir nuestras vidas y qué metas perseguir, aporta sentido a las cosas que nos suceden y nos ayuda a afrontar los tiempos difíciles.

10. Son agradecidas. El agradecimiento es la expresión última de la experimentación consciente del mundo que nos rodea. Es reconocer en personas, situaciones y cosas las bendiciones, alegrías, amor y paz que se nos ha dado. Aquí puedes leer más sobre cómo ser agradecido, lo que afirman los científicos es un punto clave para alcanzar la felicidad.

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